La Fundación Von Borries nació del profundo deseo de una familia católica de servir a Dios a través de un impacto positivo en la sociedad. El 2019 comenzaron a apoyar a una escuela de lenguaje en Paine, donde identificaron la urgente necesidad de recursos mínimos para garantizar una educación de calidad. Ese año, con donaciones de materiales escolares, lograron un impacto significativo, incrementando la matrícula de 30 a 90 estudiantes y ofreciendo experiencias de recreación y juego que los niños nunca habían tenido.
Este primer paso reveló una realidad más profunda: muchas personas, especialmente niños en contextos vulnerables, enfrentan un circuito vicioso de oportunidades limitadas, expectativas restringidas y un desarrollo truncado. Este ciclo perpetúa las barreras para su crecimiento integral.
La Fundación Von Borries busca romper ese circuito. A través de sus proyectos, trabaja para generar oportunidades reales que permitan a las personas descubrir y desarrollar su máximo potencial. Lo hacemos facilitando recursos físicos esenciales, proporcionando herramientas integrales y fomentando el valor intrínseco de cada persona. Nuestro propósito es que cada individuo, niño o adulto, se sienta visto, valorado y capaz.
Hoy, nuestros esfuerzos van más allá de esa primera escuela de lenguaje. Nos enfocamos en visualizar el valor de la persona y en construir un futuro donde las oportunidades no estén limitadas por el contexto de origen. Creemos en una sociedad donde el desarrollo integral sea accesible para todos, y continuamos trabajando para ser agentes de cambio en cada comunidad que tocamos.